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El Comienzo del Acero

No existe un criterio unánime a la hora de ubicar cronológica y espacialmente el nacimiento del acero. Se sabe que en torno al tercer milenio antes de Cristo, los egipcios ya conocían distintas técnicas para endurecer el hierro con fines ornamentales y militares. Con todo, no sería hasta dos mil años después cuando se fabricarían las primeras armas conservadas con tratamientos térmicos. El metal resultante de dichos procesos se conocería hoy en día como hierro forjado, empleándose carbón vegetal sobre una veta natural de hierro. Uno de los principales inconvenientes de las precarias técnicas empleadas hasta bien entrada la Edad Media es que dejaban un elevado porcentaje de material residual en la aleación (superior al 3%), lo que mermaba las cualidades del hierro resultante.

En cualquier caso, desde el desarrollo de las grandes forjas durante los siglos XII y XIII de nuestra era, los artesanos herreros mejorarían las aleaciones para limar mejor la escoria y mejorar la ductilidad del hierro. Ello se conseguiría ya en el siglo XIV con los grandes hornos de forja, que se completarían con un sistema de refinamiento posterior. En este momento podemos hablar ya de acero para calificar al metal obtenido. Antes de refinar el metal, el hierro extraído del horno se conocía como arrabio. Dicho sistema se mantendría sin apenas modificaciones durante la Edad Moderna, en la cual se mejoraría la resistencia del hierro metálico para poder forjar cañones. En 1856, Henry Bessemer ideó un horno que refinase el arrabio mediante potentes chorros de aire. El conocido como “convertidor Bessemer” dejaba no obstante un metal bastante quebradizo, debido al elevado volumen de oxígeno absorbido.

El Acero en la Actualidad

En 1902 se dio el salto cualitativo más importante de los últimos tiempos con la inclusión de la electricidad en el proceso de fundición. Desde 1950, la mayoría de industrias utilizan el sistema de fundición continua, con los tradicionales moldes y los trenes de laminado. Actualmente, la industria utiliza varios tipos de acero además del de carbón: el aleado (con otros elementos para conceder al metal propiedades específicas); el inoxidable (con cromo y níquel para mejorar la resistencia); y el de baja aleación (el más innovador y económico).

La industria moderna sería inimaginable sin el acero, uno de los grandes avances tecnológicos de la humanidad.

La historia del Acero

http://www.packsys.com/blog/historia-del-acero/
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